Por qué contratar con una correduría en vez de ir directo a la aseguradora

Por Miquel Vidal Verdu · Corredor de seguros, 18 años en la correduría
Revisado por Jose Ramon Vidal Catala, gerente y corredor de seguros
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«Correduría, agencia, comparador…»: para quien contrata un seguro suenan todos parecido y, sin embargo, son figuras distintas, con obligaciones distintas y con maneras muy distintas de estar ahí cuando surge un problema. Merece la pena saber con quién estás hablando.
Quién es quién
Un agente exclusivo trabaja para una sola compañía. Puede asesorarte muy bien, pero solo puede ofrecerte los productos de esa compañía: si la mejor opción para tu caso está en otra, no puede dártela. Un operador de banca-seguros es tu banco vendiendo pólizas, normalmente de una o dos aseguradoras del propio grupo. Un comparador de internet es una web que te devuelve precios: rápido, pero compara lo que le han cargado y como se lo han cargado, y después no hay nadie al otro lado.
Un corredor —una correduría— es un mediador independiente: no está atado a ninguna compañía y está obligado por ley a asesorarte con un análisis objetivo de las opciones del mercado. Esa independencia no es una promesa comercial, es el requisito legal que le permite llamarse corredor.
Qué exige la ley a una correduría
Para ejercer, una correduría tiene que estar inscrita en el registro de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, acreditar formación, contratar un seguro de responsabilidad civil profesional y demostrar capacidad financiera. Si algo se hace mal en el asesoramiento hay un responsable identificable y un seguro detrás. Nosotros estamos inscritos con la clave VS-2004-011, y esa clave es pública: se puede consultar.
«¿Y esto me cuesta más caro?»
Es la pregunta que más nos hacen, y la respuesta es no. La retribución del corredor va en la comisión que paga la aseguradora, la misma que se pagaría por cualquier otro canal. El precio de la póliza no lleva un recargo por venir de una correduría. Lo que cambia no es lo que pagas: es lo que recibes por ese mismo dinero.
La revisión: comparar en igualdad de coberturas
Aquí es donde más se nota la diferencia en el día a día. Cuando revisamos una póliza, pedimos precio a otras compañías con las mismas coberturas que ya tienes, para que la comparación sea justa y no un truco de quitar garantías para bajar la prima. Y si vemos que alguna cobertura te sobra o te falta, te lo decimos y ajustamos, pero enseñándote qué cambia.
El objetivo es el mejor precio posible sin tocar lo que te protege. Un agente no puede hacer esto: solo puede ofrecerte lo que tiene su compañía.
Y del cambio nos ocupamos nosotros
Cambiar de aseguradora tiene una parte que echa para atrás a mucha gente, y es la de anular la póliza anterior en plazo y en forma. De eso nos encargamos: gestionamos la anulación para que no te lleguen recibos que no tocan, ni avisos de impago, ni cartas, ni llamadas de la compañía de la que te vas. Tú te quedas con la póliza nueva y ya está.
Donde de verdad se nota: el siniestro
Contratar un seguro es fácil por cualquier canal. Lo difícil llega el día del parte. Cuando vas por tu cuenta te toca a ti llamar, explicar, reclamar, discutir con el perito y aguantar los tiempos. Cuando lo llevas con una correduría, esa gestión la hacemos nosotros: tramitamos el parte, discutimos la valoración si no cuadra y reclamamos si hace falta.
Y hay una diferencia de fondo que conviene entender: el corredor defiende tus intereses, no los de la compañía. No es una frase bonita, es la posición que ocupa en el contrato. Ante una discrepancia de peritaje, estamos de tu lado de la mesa.
Tus pólizas, siempre a mano
Nuestros clientes tienen además un área de clientes sin ningún coste añadido: sus pólizas y recibos, la firma electrónica de los contratos, los avisos de vencimiento para que ninguna renovación pase desapercibida, la declaración de siniestros y los teléfonos de asistencia de cada compañía. Todo en el mismo sitio y a cualquier hora.
Y estando cerca
Queda una última diferencia difícil de poner en una tabla comparativa: tener a alguien a quien puedes ir a ver. Estamos en Castalla, atendemos en Onil, Ibi, Tibi y Biar, y cuando llamas te coge el teléfono alguien que sabe quién eres y qué tienes contratado. El día que hay un problema, eso vale más de lo que parece cuando estás comparando precios.