Vidal i Verdu Correduría de Seguros
← Volver al blog

Cómo elegir el seguro de coche que mejor se adapta a ti

Foto de Miquel Vidal Verdu

Por Miquel Vidal Verdu · Corredor de seguros, 18 años en la correduría

·

Elegir un seguro de coche no debería reducirse a mirar el precio final. Dos pólizas con la misma prima pueden tener coberturas muy distintas, y eso solo se nota el día que hay que usarlas. Estas son las preguntas que conviene hacerse antes de firmar.

¿Terceros, terceros ampliado o todo riesgo?

El seguro obligatorio —la responsabilidad civil— cubre los daños que causes a otros, pero no los tuyos. A partir de ahí hay dos escalones.

El terceros ampliado añade normalmente lunas, robo e incendio, y suele ser la opción sensata para un coche con algunos años, cuando su valor ya no justifica pagar por los daños propios. El todo riesgo cubre además los daños de tu propio coche aunque la culpa sea tuya, y compensa en coches nuevos, financiados o de uso diario. Puede ser con o sin franquicia.

La franquicia: el número que va con el precio

La franquicia es la parte que pagas tú antes de que entre el seguro. Una prima más baja casi siempre viene con una franquicia más alta, así que los dos números hay que mirarlos juntos: una póliza cien euros más barata al año con quinientos más de franquicia no es más barata, es otra cosa.

La pregunta útil no es cuál es más barata, sino cuánto podrías asumir tú de golpe si mañana tuvieras un percance.

Valor venal, valor de mercado, valor de nuevo

Esto decide cuánto cobras si el coche queda siniestro total, y es donde más se discute. El valor venal es lo que valía tu coche en el mercado de segunda mano justo antes del golpe, y suele saber a poco. El valor de nuevo indemniza como si estuviera recién comprado, normalmente durante los primeros años de vida del vehículo. Entre medias hay fórmulas de valor de mercado o de reposición.

Mira qué pone tu póliza y hasta qué antigüedad aplica cada criterio: la diferencia entre uno y otro son miles de euros.

Quién conduce el coche, de verdad

Declarar como conductor habitual a alguien que no lo es —el clásico poner al padre en el seguro del hijo para que salga más barato— puede salir muy caro. Si tras un siniestro la aseguradora comprueba que el conductor habitual era otro, puede reducir la indemnización o repetir contra ti.

Declara la situación real y, si hay un conductor joven, dilo: hay compañías que penalizan menos que otras, y es justo el tipo de diferencia que aparece al comparar.

El bonus es tuyo y viaja contigo

Tu historial sin siniestros no se queda en la compañía con la que estás: te acompaña si cambias. Basta con pedir el certificado de siniestralidad, que la aseguradora está obligada a facilitarte. Así que «llevo quince años en la misma compañía y no quiero perder el descuento» no es una razón para no comparar.

La asistencia, desde el kilómetro cero

No todas las pólizas cubren la grúa desde la puerta de tu casa: muchas arrancan a partir de cierta distancia. Si vives en un pueblo y trabajas fuera, o haces trayectos largos, mira si tienes asistencia desde el kilómetro cero y si incluye vehículo de sustitución.

Por qué comparar cambia la factura

Cada aseguradora pondera de forma distinta tu edad, tu zona, tu historial y el modelo de coche. La póliza más competitiva para tu vecino puede no serlo para ti, y al revés. Comparar entre varias compañías, en vez de renovar por inercia con la de siempre, es la forma más simple de ahorrar sin perder cobertura.

Es exactamente lo que hacemos aquí: pedimos precio a las compañías con las que trabajamos y te enseñamos las opciones con las diferencias delante.