Vidal i Verdú Correduría de Seguros
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Seguros para mayores de 65 años: qué se puede contratar y hasta cuándo

Foto de Miquel Vidal Verdu

Por Miquel Vidal Verdu · Corredor de seguros, 18 años en la correduría

Revisado por Jose Ramon Vidal Catala, gerente y corredor de seguros

Con los seguros pasa una cosa que casi nadie mira hasta que ya es tarde: no se pueden contratar a cualquier edad. Cada producto tiene un límite de entrada, y cuando se cruza esa línea las opciones se estrechan y encarecen. Si tienes 60 y pico o los vas a cumplir pronto, este es el momento de revisarlo, no dentro de cinco años.

Casi todos los seguros tienen una edad límite de contratación

La edad máxima para contratar suele estar entre los 65 y los 70 años, según el producto y la compañía. Hay productos específicos que estiran ese límite hasta los 80 o los 85, pero son los menos y no todas las compañías los tienen.

Y aquí conviene distinguir dos fechas que se confunden a menudo: una es hasta cuándo te pueden hacer la póliza, y otra hasta cuándo te cubre una vez hecha. No son lo mismo, y la segunda es la que da los disgustos.

El error que más veces vemos en la oficina

Mucha gente da por hecho que su seguro de vida no caduca, que estará ahí siempre. Y no: la mayoría de pólizas de vida y de accidentes tienen una edad de vencimiento. Llega el aniversario, la cobertura se extingue y la persona se encuentra de golpe sin seguro de vida y sin accidentes, justo en la etapa en la que más había pensado en ellos.

El problema no acaba ahí. Quien llega a esa situación suele mirar entonces un seguro de decesos, y se encuentra con que a esa edad es bastante más caro y bastante más difícil de contratar. Lo que hace unos años habría sido sencillo, ahora es una carrera de obstáculos.

Que quede claro: aunque hayas pasado la edad límite habitual, casi siempre hay una forma de contratarlo. Es exactamente el tipo de caso en el que una correduría se gana el sueldo, porque hay que saber qué compañía acepta qué y a qué precio. Pero es muchísimo más fácil —y más barato— si se mira antes.

Accidentes: el más buscado y el menos entendido

El seguro de accidentes es el que más nos preguntan de este grupo, y es lógico: a partir de cierta edad una caída deja de ser un susto y pasa a ser un problema serio, con posibles secuelas y con gastos que no siempre cubre la sanidad pública.

Es también el que más productos específicos tiene. Varias compañías han sacado modalidades pensadas para esta franja —en el sector se habla del segmento «silver» o «senior»— con edades de entrada más altas de lo habitual y servicios añadidos, del tipo ayuda a domicilio tras el accidente. No todas cubren lo mismo ni con los mismos límites, así que aquí comparar no es una recomendación de manual: es lo que decide si la póliza sirve o no.

Decesos: cómo se paga importa tanto como cuánto

El de decesos es el que más se contrata a estas edades, y el que más confusión genera, porque hay tres formas distintas de pagarlo y la diferencia entre ellas es enorme a largo plazo.

La prima periódica natural se recalcula cada año con tu edad: empiezas pagando muy poco y la cuota sube sin parar. Tiene sentido por debajo de los 40, cuando queda mucho recorrido y el precio de partida es simbólico.

La prima periódica nivelada calcula una cuota media y la mantiene estable en el tiempo. Es la que suele encajar en la franja de los 40 a los 70 años: pagas algo más al principio a cambio de que no se te dispare después.

La prima única se paga de una sola vez y deja la póliza cubierta para siempre. A partir de cierta edad es, en la práctica, la mejor opción, porque a esas alturas una cuota periódica sale mucho más cara a lo largo de los años que le quedan a la póliza.

Dicho esto, cada caso es distinto, y la elección depende de la edad, del capital y de la situación de cada uno. Por eso miramos siempre las tres antes de recomendar ninguna.

Vida y decesos no son lo mismo, y a veces conviene comparar los dos

Se confunden con frecuencia y cubren cosas distintas. El de decesos se ocupa del servicio funerario y de los trámites, para que la familia no tenga que gestionar nada en el peor momento. El de vida paga un capital a los beneficiarios, que pueden usarlo para lo que necesiten: cancelar una deuda, sostener unos ingresos o, también, para el propio sepelio.

Cuando alguien viene preguntando por decesos, muchas veces la conversación útil es comparar las dos coberturas y ver cuál encaja mejor con su situación actual y con la que previsiblemente venga después. A veces la respuesta es una, a veces la otra y a veces las dos, pero la pregunta merece hacerse antes de firmar.

Qué hacemos nosotros con estos casos

Un caso de más de 65 años no se resuelve con un comparador: se resuelve conociendo qué compañía acepta qué edad, con qué condiciones y a qué precio. Nosotros partimos de lo que necesita cada persona —qué tiene ya contratado, qué le vence y cuándo, qué le preocupa— y a partir de ahí buscamos entre las compañías con las que trabajamos cuál da la mejor respuesta.

Atendemos en Castalla, Onil, Ibi, Tibi y Biar, y a clientes de toda la provincia de Alicante. Si tienes cerca de 65 años, o si tienes una póliza de vida contratada hace tiempo y no sabes a qué edad vence, pásate por la oficina o llámanos y lo miramos. Revisar la fecha de vencimiento de tu póliza actual no cuesta nada y es la conversación que más disgustos evita.